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El olor de las tormentas

Por Vicente Aupí Uno de los recuerdos típicos que guarda la gente de su infancia es el del agradable olor a tierra mojada después de una tormenta de verano. Es uno de esos olores que nuestra memoria parece archivar para siempre y que reviven cada cierto tiempo para evocar algunas de nuestras más entrañables vivencias, como sucede con el pan recién horneado o con la fragancia de algunos perfumes, que podemos identificar fácilmente incluso después de varios años sin percibirlos. En la canícula huele a tierra mojada muchas tardes, cuando tras una mañana soleada los   cumulonimbus , las grandes nubes de desarrollo vertical, descargan chaparrones inesperados que remueven la tierra seca. En ella hay una sustancia llamada   geosmina , que al mojarse con la lluvia impregna el ambiente de ese característico olor que todos conocemos. Lo más curioso, que desconoce mucha gente, es que la geosmina es producida por una bacteria, la   Streptomyces coelicolor , microorganismo bi...

Ejercicios de morfología

1. TIEMPO   MODO ASPECTO R/I realizaseis protagonizaríamos representen descubríamos encargasteis 2. 2ª p. s. presente de subjuntivo de desplegar 1ª p. pl. pasado simple de subjuntivo de resonar 3ª p. pl. condicional simple de discutir 2ª p. pl. perfecto simple de despistar 1ª p. s. futuro imperfecto de subjuntivo de reconocer 3. Construye una oración coherente con tres de las cuatro formas anteriores. 4. Define la palabra, atendiendo al significado de sus lexemas, y aporta un ejemplo nuevo. eufemismo sincronía mesocracia ...

Un reportaje de divulgación científica

‘Celia’ no logra resucitar Científicos españoles no consiguen clonar al último bucardo en su segundo intento. Esta cabra montés se extinguió en 2000 y desde entonces tratan de recuperarla. JAVIER SALAS, El País , 15/12/2014 El 20 de abril de 1999, el mismo día que dos chavales masacraban a sus compañeros en Columbine (EE UU), un equipo de biólogos y veterinarios del Parque de Ordesa (Huesca) capturaba a Celia, el último bucardo vivo. El grupo tomó muestras de la piel de la punta de la oreja izquierda y del costado, en un último intento de conservar su material genético. Esta subespecie de cabra montés llegó a superpoblar los Pirineos, pero el ansia de los cazadores la hizo desaparecer en 1910 en la parte francesa y al borde de la extinción en la década de 1990 en la parte española. Finalmente, el día de Reyes de 2000, se encontraba el cadáver de Celia, dando a los bucardos por desaparecidos para siempre. Pero esta cabra volvería a resucitar tres años más tarde, cua...

Un cuento modernista

El miedo Ramón del Valle Inclán Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, sólo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de los mayorazgos, cuando se hacía información de nobleza para ser militar. Yo acababa de obtener los cordones de Caballero Cadete. Hubiera preferido entrar en la Guardia de la Real Persona ; pero mi madre se oponía, y siguiendo la tradición familiar, fui granadero en el Regimiento del Rey. No recuerdo con certeza los años que hace, pero entonces apenas me apuntaba el bozo y hoy ando cerca de ser un viejo caduco. Antes de entrar en el Regimiento mi madre quiso echarme su bendición. La pobre señora vivía retirada en el fondo de una aldea, donde estaba nuestro pazo solariego, y allá fui sumiso y obediente. La misma tarde que llegué mandó en busca del Prior de Brandeso para que viniese a confesarme en la capilla del Pazo. Mis hermanas María Isabel y María Fernanda, que era...

Un poema de Manuel Machado

RETRATO Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed. Unos ojos de hastío y una boca de sed... Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe... Calaveradas, amoríos... Nada grave, Un poco de locura, un algo de poesía, una gota del vino de la melancolía... ¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido; ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido. Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla, media docena de cañas de manzanilla. Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-, tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo. Me acuso de no amar sino muy vagamente una porción de cosas que encantan a la gente... La agilidad, el tino, la gracia, la destreza, más que la voluntad, la fuerza, la grandeza... Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero, a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero. Un destello de sol y una risa oportuna amo más que las languideces de la luna Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-, Con Montmartre y ...

Realismo y Naturalismo

Para decir dónde empieza el realismo español contemporáneo, hay que remontarse a algunos pasajes de las novelas de Fernán Caballero, y sobre todo a los autores de las Escenas matritenses y Ayer, hoy y mañana , sin olvidar a Fígaro en sus artículos de costumbres. A pesar de lo mucho que se diferencian el razonable y discreto Mesonero Romanos y el benévolo Flórez del alado, cáustico y nervioso Larra, sus estudios sociales coinciden en cierto templado realismo, salpimentado de sátira. Cuando tanta novela de aquella época pasó para no volver, los escritos ligeros de Fígaro y del Curioso Parlante se conservan en toda su frescura, porque los embalsama la mirra preciosa de la verdad. Acrecienta su interés el ser espejo de las añejas costumbres nacionales que desaparecían y las nuevas que venían a reemplazarlas; en suma, de una completa transformación social. Pereda es descendiente en línea recta de aquellos donosos, perspicaces y amables costumbristas. Adhirióse francamente a su escuela,...

Verdad y realidad

La verdad es que existe un mundo de novela. En todas las imaginaciones hay el recuerdo, la visión de una sociedad que hemos conocido en nuetras lecturas: y tan familiarizados estamos con ese mundo imaginario que se nos presenta casi siempre con todo el color y la fijeza de la realidad, por más que las innumerables figuras que lo constituyan no hayan existido jamás en la vida, ni los sucesos tengan semejanza ninguna con los que ocurren normalmente entre nosotros. Así es que cuando vemos un acontecimiento extraordinariamente anómalo y singular, decimos que parece cosa de novela; y cuando tropezamos con algún individuo extremadamente raro, le llamamos héroe de novela, y nos reímos de él porque se nos presenta con toda la extrañeza e inusitada forma con que le hemos visto en aquellos extravagantes libros. En cambio, cuando leemos las admirables obras de arte que produjo Cervantes y hoy hace Carlos Dickens, decimos: “¡Qué verdadero es esto! Parece cosa de la vida. Tal o cual personaje, p...