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Mostrando las entradas etiquetadas como Renacimiento

San Juan de la Cruz

NOCHE OSCURA 1. En una noche oscura, con ansias, en amores inflamada ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada. 2. A oscuras y segura, por la secreta escala disfrazada, ¡Oh dichosa ventura!, a oscuras y en celada, estando ya mi casa sosegada. 3. En la noche dichosa en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía. 4. Aquésta me guiaba más cierto que la luz del mediodía, adonde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía. 5. ¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada! 6. En mi pecho florido que entero para él sólo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba, y el ventalle de cedros aire daba 7. El aire de la almena, cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería y todos mis sen...

Fray Luis de León

ODA I VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruïdo, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido; Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio Moro, en jaspe sustentado! No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado; si, en busca deste viento, ando desalentado con ansias vivas, con mortal cuidado? ¡Oh monte, oh fuente, oh río,! ¡Oh secreto seguro, deleitoso! Roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no l...

Un soneto de Garcilaso

A Dafne ya los brazos le crecían y en luengos ramos vueltos se mostraban; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos qu'el oro escurecían;   de áspera corteza se cubrían                  5 los tiernos miembros que aun bullendo 'staban; los blancos pies en tierra se hincaban y en torcidas raíces se volvían.   Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía               10 este árbol, que con lágrimas regaba.   ¡Oh miserable estado, oh mal tamaño, que con llorarla crezca cada día la causa y la razón por que lloraba!

Polifemo según Cristóbal de Castillejo

Hola, gentil Galatea, más alba, linda, aguileña que la hoja del alheña, que como nieve blanquea; más florida que el prado verde, y crescida mucho más, y bien dispuesta, que el olmo de la floresta de la más alta medida; más fulgente que el vidrio resplandesciente; más lozana que el cabrito, delicado, ternecito, retozador, diligente; más polida, lampiña, limpia, bruñida que conchas de la marina, fregadas de la contina marea, nunca rendida; gracia y brío agradable al gusto mío, y del sabor dulce y tierno, más que soles del ivierno y que sombra del estío; en color muy más noble, y en olor, que manzanas del labrado, más vistosa que el preciado alto plátano mayor. En blancura más reluciente y más pura que el yelo claro, lustrosa; más dulce que la sabrosa moscatel uva madura. Delicada y blanca, siendo tocada, más que la pluma sotil del blanco cisne gentil y que la leche cuajada; y aun diría, sí no huyes a porfía,...

Soneto a Laura

CXXXIV Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra, y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo; y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra; y nada aprieto y todo el mundo abrazo. Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra, ni me retiene ni me suelta el lazo; y no me mata Amor ni me deshierra, ni me quiere ni quita mi embarazo. Veo sin ojos y sin lengua grito; y pido ayuda y parecer anhelo; a otros amo y por mí me siento odiado. Llorando grito y el dolor transito; muerte y vida me dan igual desvelo; por vos estoy, Señora, en este estado. Francesco Petrarca