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Mostrando las entradas etiquetadas como novela

El Jarama

El sol arriba se embebía en las copas de los árboles, trasluciendo el follaje multiverde. Guiñaba de ultrametálicos destellos en las rendijas de las hojas y hería diagonalmente el ámbito del soto, en saetas de polvo encendido, que tocaban el suelo y entrelucían en la sombra, como escamas de luz. Moteaba de redondos lunares, monedas de oro, las espaldas de Alicia y de Mely, la camisa de Miguel, y andaba rebrillando por el centro del corro en los vidrios, los cubiertos de alpaca, el aluminio de las tarteras, la cacerola roja, la jarra de sangría, todo allí encima de blancas, cuadrazules servilletas, extendidas sobre el polvo. —¡El Santos, cómo le da! ¡Vaya un saque que tiene el sujeto! Qué forma de meter. —Hay que hacer por la vida, chico. Pues tú tampoco te portas malamente. —Ni la mitad que tú. Tú es que no paras, te empleas a fondo. —Se disfruta de verlo comer —dijo Carmen. —¿Ah, sí? Mira ésta, ¿te has dado cuenta el detalle? Y que disfruta viéndolo comer. Eso se llama una novia, ¿ves...

La colmena

En la acera de enfrente, un niño se desgañitaba a la puerta de una taberna: Esgraciaíto aquel que come / el pan por manita ajena; siempre mirando a la cara, / si la ponen mala o buena. De la taberna le tiran un par de perras y tres o cuatro aceitunas que el niño recoge del suelo, muy de prisa. El niño es vivaracho como un insecto, morenillo, canijo. Va descalzo y con el pecho al aire, y representa tener unos seis años (...) Al niño que cantaba flamenco le arreó una coz una golfa borracha. El único comentario fue un comentario puritano: -¡Caray, con las horas de estar bebida! ¿Qué dejará para luego? El niño no se cayó al suelo, se fue de narices contra la pared. Desde lejos dijo tres o cuatro verdades a la mujer, se palpó la cara y siguió andando (...) El niño no tiene cara de persona, tiene cara de animal doméstico, de sucia bestia, de pervertida bestia de corral. Son pocos sus años para que el dolor haya marcado aún el navajazo del cinismo –o de la resignación- en su cara, y su cara t...